08 noviembre 2014

Si callaramos

Te voy a decir que no te quiero y, que en caso de hacerlo, no se si debería.
Te voy a decir que en caso de no deber, ya lo estoy haciendo.

Me acuso:
De callar todo lo que quiero decir(te) y de llenar el silencio con palabras vacías. Que de significar algo, siempre seguirían sin tener sentido.
De querer mucho, y querer mal. O querer bien y no decírtelo.
De ser una romántica dentro de un cascarón.

Si dijera todo lo que callo te diría, que la vida son dos días y yo, quiero pasarlos en tu cama.

05 noviembre 2014

Quién.

Tengo ganas de querer(te).
Así, tan simple, tan llano, tan absurdo.
Tan lleno de vida que ni siquiera yo me reconozco. 
¿Quién es esa del espejo?
¿Por qué... ¿A quién sonríes?
A quien te lame las heridas y planta flores
en el camino
para que en casa siempre sea
primavera.

Te estoy queriendo sin quererte,
y no me digas
si eso no es amor.

Si pudiera escoger la suerte, 
te elegía a ti.

24 agosto 2013

Parches

Que yo no quiero pasarlo mal ni llorarte, que bastantes roturas tengo ya. No quiero más parches, más remaches, más costuras ni cicatrices.
Así que dime de qué va todo este juego. ¿Estamos siquiera jugando a algo?
Cada noche tengo un metro y treinta y cinco centímetros para echarte de menos,
así que dime, ¿si no quieres mis buenas noches por qué me das los buenos días?

Y si yo me muevo, ¿tú te paras?
Y si yo te beso, ¿tú te apartas?


22 agosto 2013

Distancias. Otra vez.

Aquel que escribió "yo ya no sufro por amor", se equivocó. Por amor siempre se sufre: por falta, por exceso, por multitud, por soledad, por anonimato, por finales, por lo que pudieron haber sido comienzos... La cosa es sufrir, y digan lo que digan, uno no puede elegir no hacerlo. Pueden escribir todos los libros que quieran, pueden racionalizarnos, pueden hablarme de biología y de química... Porque ellos no conocen mi pozo de lágrimas, no conocen el océano salado que guarda cada uno de nosotros. Y eso es algo que no se puede describir en un libro.
El amor te lleva y te trae, te golpea y te levanta como quiere, sin patrones y sin pedir permiso.

Si quererte es ésto, por favor, que alguien me extirpe el corazón. Si esta tristeza, si este tedio insoportable, si esta duda infinita eres tú, quizá sería mejor que te fueras. Pero y qué si yo no quiero dejarte ir, si me gusta el amor. Si me gustas tú, amor.
Tú. Con tu millón de contradicciones, tus dos millones de defectos y nuestros tres millones de opuestos.
Así que sí, yo sí sufro por amor, sufro por tu enigmática sonrisa y tus indescifrables ojos oscuros. Sufro por todo aquello que no será.





Porque hay otras formas de desnudarse
más allá de arrancarte la ropa.
Aunque esa sea mi favorita.

03 julio 2013

Prometo cuidarte.

Hay mujeres a las que hay que quererlas, así, tan sólo quererlas.

Mujeres que cuando más bonitas están es recién levantadas, que cuando lloran y se les corre el rimel dan ganas de enamorarte de ellas, que qué gran suerte poder admirarte, que qué gran suerte poder quererte. A ti, y a esa energía que llevas dentro que arrasaría con una ciudad entera.

Ella es débil y fuerte a la vez.

Delicada y frágil, quebradiza incluso, tanto que a veces cuando la abrazo creo que se va a romper en mil pedazos entre mis brazos. Sé que es débil, sé que dentro hay muchas cosas rotas y que probablemente yo no sepa arreglarlas nunca, sé que no es oro todo lo que reluce, sé todo aquello todavía no me ha contado.
A veces me asomo a su alma desde el borde del precipicio y la observo con miedo a caer en el abismo. No puedo evitar estremecerme: es complicada, es mucho más complicada de lo que podríais imaginar, y ojalá pudiera llegar a comprender cada uno de sus recovecos, de sus agujeros negros, de sus puntos muertos. Ojalá pudiera salvarla de los fantasmas que la atormentan por las noches.

Es luchadora, y eso no podrá negarlo nunca nadie. Es fuerte a su manera: no deja que el mundo la acojone, que se la coma viva, ni tampoco se anda con medias tintas. Aquí esta ella para comérselo a bocados.
Quizá todo (quizá ella) esté hecho trizas, pero no parará nunca de intentar arreglarlo, de intentar arreglarse. No se va a dejar acobardar por el mundo, ni tampoco por los monstruos de debajo de su cama. Aquí está para sacar los puños y decirles que se vayan por donde han venido.
Ella me ha dado en 4 meses más fuerza para continuar que muchos de vosotros en años. Ella le ha dado sentido a muchas cosas, ha ordenado otras tantas y ha creado millones. Hace que el mundo sea un poquito mejor allí por donde pasa.

Es complicada y por eso quizá nunca lleguemos a comprenderla del todo. Pero no te preocupes, se conoce muy bien a sí misma, siempre sabe donde poner el límite, siempre acierta. Es autosuficiente, no necesita a nadie para subir al siguiente escalón.


Y si algún día dejara de serlo, prometo que seguiré aquí siempre para abrazarla fuerte mientras su pequeño cuerpo convulsiona y su rimel se corre. Seguiré aquí para decirle que todo saldrá bien y que no está sola, que nunca lo va a estar.

Ojalá pudiera arreglar todo aquello que no funciona, ojalá pudiera solucionar sus problemas. Ojalá cada lágrima que he besado no hubiese tenido que existir nunca. Ojalá hubiese podido curar sus noches de insomnio.

Ojalá pudiera retener el tiempo, ojalá pudiera rebobinarlo y reproducirlo una vez más. Ojalá pudiera congelar ese momento en el que todos éramos completamente felices.

Ojalá hubieses llegado antes. Ojalá no tuvieras que irte.


Porque contigo ni siquiera he necesitado perder algo
para saber lo que tenía. 


"Aquí seguiré,
aunque el tiempo pase y la distancia nos separe."

01 julio 2013

Hasta pronto, mi amor.

De cuando la noche de antes la pasábamos follando, como animales. Noches sórdidas, de lujuria, de esa pasión que sólo se tiene una vez en la vida.
Follábamos hasta el amanecer... en la cama, en la ducha, contra el armario... Y mientras tanto me decías que me querías y que el puto mundo entero era nuestro, que nos sobraban las estrellas, que a nuestro amor le faltaba universo.
Me mirabas, con esa carita de zorra, con una de esas miradas que exhalan el deseo, sucias y lascivas. Tu sonrisa de medio lado, el contoneo de tus caderas, la curva de tu espalda, tu vello erizado, tus gemidos y el estremecerse de tus piernas.
Y bajo ese silencio jadeante y exhausto separarme de ti, hacer una maleta en menos de un minuto y correr a coger el siguiente tren.
Hasta pronto, mi amor.

02 mayo 2013

Finales

A veces pienso que donde terminas tú empiezo yo. Pero quizá esté equivocada, quizá donde termino yo empiezas tú. Quizá es un círculo sin final ¿no crees?
¿Que por qué digo esto? Porque sino nada tiene sentido. O al menos yo no se lo encuentro.
Vivimos en el encuentro fortuito de la atemporalidad, de la casualidad, de lo incierto, y como no, del infortunio.
Vivimos buscándonos sin encontrarnos, encontrándonos sin querer, queriéndonos sin amarnos. Nos alejamos sabiendo que chocaremos y chocamos para así volver a separarnos. Y aunque intento huir, irme muy lejos, sé que volveré y un nuevo golpe me hará caer. De nuevo. Pero ya no quiero, ya no más pero es que quizá no sepa pararlo.
Así que de pie me pregunto si todo esto no funciona así por defecto, sin motivación alguna, sin objetivo.
¿Por qué? ¿Para qué? Exactamente ¿qué buscamos? ¿Qué queremos?
¿Quiero algo de ti o sólo creo quererlo? ¿Quieres algo de mí o sólo sientes que debes quererlo? ¿Hay tanto que nos une que por eso nada nos separa? ¿Compartimos tanto oxígeno que respiramos a la vez?

"Buenas noches a todos y ojalá volvamos pronto y lo hagamos mejor..."
Y lo que sigue.

Termíname, porque sé que lo haces. Complétame, porque sé que sabes.



"Un día me iré, me iré de verdad. No sé si me ves, de todo capaz. De cambiar nombre y edad y si me encuentras decirte: ¿de quién me estás hablando? No lo haré, jamás. Me falta valor o fuerza vital.
¿De qué me sirve salir de esta inmensa ciudad, si de quien pretendo huir seguirá dentro de mí?"